La tristeza y la furia

Os comparto esta metáfora sobre dos emociones que suelen estar juntas, para saber reconocerlas en nosotros mismos y en los demás.

La Tristeza y la Furia

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…
Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua…
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Del libro de Jorge Bucay: “Cuentos Para pensar

La Perseverancia en el mundo de la inmediatez

Una de las primeras cosas con las que contacta un paciente cuando acude a un psicólogo es con el concepto de posible-psicologa-barcelonaconstancia. Es muy frecuente que cuando acude un paciente por primera vez  a una terapia psicológica nos pregunte: ¿en cuánto tiempo lo tendré resuelto? ¿Con 4 sesiones alcanza?

La respuesta es casi siempre la misma: “eso depende de usted”…pero aplicando un esquema lógico si llevo 15 años con un hábito que tengo arraigado, quitármelo en 4 semanas sería difícil. ¿Quiere decir eso entonces que me llevará 15 años más? Obviamente que no. Pero si implicará un tiempo de dedicación por mi parte, un esfuerzo constante.

La inmediatez:

Desear algo es fácil y rápido; frustrase y abandonarlo también puede ser fácil y rápido.

Lamentablemente desde la última tendencia sociocultural en Occidente, donde casi todo es consumible y descartable, la dedicación y perseverancia son conceptos y realidades en desuso. Lo quiero todo ya! Como si una profesión, un oficio, la experiencia, y casi cualquier cosa fuera un producto a adquirir, algo que puedo comprar. Justamente este mensaje social, aparte de transmitir situaciones ficticias sobre cuánto debo esperar y esforzarme para conseguir lo que deseo, genera un gran malestar y ansiedad social.

perseverancia Psicologa Barcelona Virginia LeonLa perseverancia es la actitud que mantiene vivo el deseo y hace posible su consecución a pesar de la frustración.

La perseverancia es una fuerza que nos mantendrá en el camino de nuestras metas a pesar de las dificultades. La adversidad es algo inherente al mundo, a la vida y casi a cualquier circunstancia, y se refiere a todo aquello que es un obstáculo para el logro de mis objetivos. Si lo intento unas cuantas veces y no lo consigo experimentaré algo que se llama frustración (rabia o impotencia ante el hecho de haberme esforzado sin obtener los resultados esperados) Si no mantenemos una actitud firme y perseverante frente a la adversidad y la frustración, será muy difícil la consecución de cualquier objetivo propuesto.

 

La inteligencia es necesaria, pero no suficiente: con esto quiero decir que con ser inteligente no alcanza, el mundo está lleno de personas inteligentes ocupando puestos de trabajo para los que están sobre-capacitados. La perseverancia será la responsable de que podamos acabar una carrera universitaria a pesar de obtener suspensos; de que podamos trabajar como profesionales a pesar de que nos rechazaron en una veintena de entrevistas laborales; de que podamos tener un cuerpo en forma a pesar del cansancio y agujetas luego de los primeros días de ejercicio.

perseverancia-psicologa-barcelonaLo que marcará la diferencia será la actitud que adoptemos para poder conseguir lo que nos proponemos, sin perseverancia y tolerancia a la frustración será extremadamente dificultoso conseguir cualquier objetivo que me proponga. Poner el énfasis en el proceso, esforzarme en cómo conseguirlo, hará mucho más probable que tenga éxito, que basarme únicamente en obtener resultados rápidos. “lo que vale…cuesta”

¿Y tú qué? ¿Cuánto esfuerzo estás dispuesto a hacer para conseguir lo que te propones? ¿Y por cuánto tiempo vas a realizar ese esfuerzo?

Recuerda:  la perseverancia es una actitud a potenciar, es una capacidad a nutrir.

 

Virginia León Psicóloga Barcelona y Online

Buscas Psicólogos en Barcelona? Lo que hay que tener en cuenta para encontrar un buen profesional

Cada vez más los profesionales nos encontramos con pacientes que acuden a nuestra consulta, comentando que nos han encontrado por internet, aunque muchos, por desconocimiento de las terapias psicológicas y escuelas, transitan por consultas donde no se encuentran a gusto y muchas veces acaban por creer que  “la psicología no sirve”.

Es importante,  informarse antes de comenzar un proceso terapéutico sobre los métodos existentes, ya que no será en absoluto lo mismo ir a un psicoanalista que a un cogintivo-conductual; como saber que formación tiene el terapeuta escogido, y qué manera de trabajar utiliza.  La web nos aportará información valiosa, y si nos quedamos con dudas, podemos llamar y seguir indagando. No hay que descartar pedir recomendaciones a conocidos y amigos, aunque cada experiencia es única y personal, a veces, saber de profesionales de confianza cuando no tenemos mucho tiempo de realizar una busqueda por nosotros mismos, también puede ser de mucha utilidad.

Otro factor importante es saber si este profesional está colegiado, en este caso, si estamos buscando psicólogos en Barcelona;  tendremos que comprobar sus datos en el COPC (colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña). La colegiacion es una buena manera de saber que el profesional esta ejerciendo la profesión de psicología y nos da garantías de su formación.

La mejor manera de saber cómo nos sentiremos es teniendo una primera cita, y a veces necesitaremos varias más. Siempre podremos interrumpir las sesiones si no nos encontramos a gusto.

¿Por qué es bueno ir al psicólogo?

“Mediante la palabra, la creación, el ser humano llega a superar el sentimiento de impotencia; ese ser está consagrado al sufrimiento por la disparidad entre sus deseos, que son inconmensurables y la imposibilidad de satisfacerlos. Hay, pues, un sufrimiento fundamental y necesario, que no llegaremos a evitar jamás. Todo cuanto nosotros, psicoanalistas y psicoterapeutas podemos lograr es evitar al prójimo sentimientos inútiles. Nosotros, que somos testigos privilegiados de tanta infelicidad, podemos, si no nos quedamos en nuestra torre de marfil, ayudar por medio de la palabra, de la simbolización, de la creación, a que la disparidad entre el deseo y la realidad sea menos dolorosa. “

Françoise Dolto

En La dificultad de vivir, la psicoanalista Françoise Dolto expone capítulo a capítulo todas las cuestiones que afectan a la vida de las personas en comunidad y en el contexto de la familia: los avatares del niño desde el nacimiento hasta la edad adulta, las críticas a la pedagogía contemporánea, y el cuadro de vida en las grandes ciudades. La finalidad del ensayo sería un intento de prevenir las neurosis. Pero probablemente el lector que llega a este libro (o a este artículo) ya padece (o ha padecido) una neurosis (podríamos decir, como muchos terapeutas apuntan, que todos somos al menos algo neuróticos.)

Entonces, ¿en qué puede ayudarnos ir a un psicólogo?

Muchos se oponen a ir a un terapeuta ante la creencia que aun se mantiene de que eso es ir a un “loquero”, de que serán etiquetados de “anormales”. Otros se resisten a “ventilar” más allá de las cuatro paredes de su casa los problemas que puedan afectar a su familia o a cualquiera de sus componentes y prefieren hacer “como si” en su hogar reinara la armonía y no la infelicidad.

Pero ¿durante cuánto tiempo puede continuar una situación penosa que los componentes de esa familia arrastran más allá de sus casas, cada vez que se enfrentan a la vida en comunidad, a la interrelación con sus iguales, en la escuela, en el trabajo?

El aislamiento impide el desarrollo de emociones auténticas, necesitamos que otro ser esté en resonancia con nosotros para poder realmente experimentar nuestras emociones. “El lenguaje es la forma simbólica del entrecruzamiento entre las sensaciones y las emociones en un encuentro interhumano.” (Dolto, 1996). Y cuando esta manera de vincularse los miembros de una familia, o de una pareja, no existe o existe pero de una manera desfigurada, se necesita la presencia de un tercero que escuche. Lo que el terapeuta ofrece es una escucha libre de prejuicios, libre de juicios a priori, ya se trate de un psicoanalista o de un terapeuta gestáltico o de casi cualquier otra escuela.

Quizás la ventaja del psicoanálisis o de la terapia Gestalt frente a otras escuelas, es que el terapeuta ha tenido que pasar antes por un proceso terapéutico en su propia persona, de manera que “nada de lo humano le es ajeno.” Frente a la medicación psiquiátrica, o la terapia cognitivo-conductual, se puede decir que ésta cura los síntomas pero que no ofrece resonancia a las cuestiones afectivas que el cliente desea comunicar. Porque lo que todos deseamos es comunicarnos emocionalmente y recibir un feedback que eche luz sobre lo que percibimos como una amenaza que surge de nuestro interior, muchas veces de nuestro inconciente, de esa parte de nosotros que desconocemos, que no nos resulta “obvia”. Como señala Gilles Lipovetsky en La era del vacío, vivimos en un mundo individualista, marcado por el narcisismo y la seducción que nos lleva al agotamiento y al vacío existencial. Porque “cada persona no es solo un objeto en el mundo de los otros, sino que es también una posición en el espacio y en el tiempo a partir de los cuales tiene experiencias, forma parte y actúa en el mundo” (Laing, 1980), y es sobre esas experiencias que se hace necesario actuar para descifrarlas o bien para modificarlas.

Como dice Freud en El porvenir de una ilusión, “Se da, en efecto, el hecho singular de que los hombres, no obstante serles imposible existir en el aislamiento, sienten como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común.” Solo este hecho hace ya posible comprender el peso que todos llevamos sobre nuestras espaldas, y nos hace concientes de la necesidad que experimentamos de buscar un espacio en el que descargarnos del mismo.

El espacio terapéutico es un marco con sus propias reglas en la que juntos, un profesional y un paciente, se reúnen con el fin de aliviar al paciente. No de darle consejos, haz esto, haz lo otro. Ni el psicoanalista ni el terapeuta gestáltico van a darte fórmulas para solucionar tus problemas, pero sí van a estar atentos a lo que manifiestas desde la palabra y desde tu cuerpo, no verbalmente, para que tú misma aprendas a observarte y a sacar tus propias conclusiones. En terapia gestalt a esto se lo llama “el darse cuenta”. En psicoanálisis, “insight”.

En terapia Gestalt no tienen lugar las interpretaciones de lo que tú haces o dices en la sesión, mientras que una de las bases del psicoanálisis es la interpretación. Ni una cosa ni la otra son en sí buenas o malas, ninguna de las técnicas son en sí buenas o malas, sino que depende de cómo las lleve a cabo el profesional. La ética del analista, su formación y la química paciente-terapeuta son los que pueden llevar al éxito o no del proceso. Éste puede durar más o menos dependiendo de la predisposición del paciente a “la cura”, de su deseo de colaborar activamente y asumiendo la responsabilidad de sus actos, y de las herramientas, la capacidad de empatía y pericia del profesional. También depende del tipo de problema del paciente, naturalmente. No es lo mismo curar un resfriado que una neumonía, aunque si tienes una neumonía quizás también debas curarte del resfriado.

En cuánto a cómo dar con el terapeuta adecuado, es Alice Miller quien te puede dar la respuesta en su artículo ¿Cómo encontrar el/la terapeuta que me conviene?” (http://www.screamsfromchildhood.com/FAQ-espanol.html).

Los psicólogos cambian el diván por el «Skype»

El famoso diván de Freud ha dejado de estar de moda. Los psiquiatras y psicólogos recurren cada vez más a la videoconferencia para tratar con los pacientes. Este método está diseñado para personas que desean una mayor flexibilidad de horarios y que prefieren la comodidad de su propia casa. También aquí, los tiempos están cambiando.

Extracto de noticia publicada en La razón, para ver la noticia completa http://www.larazon.es/noticia/2982-los-psicologos-cambian-el-divan-por-el-skype